La observación de la Naturaleza, en todas sus dimensiones, nos ofrece múltiples posibilidades de reflexión, que en ocasiones nos lleva a descubrir la profundidad que se esconde tras las circunstancias que consideramos “cotidianas”. Uno de estos fenómenos cotidianos se refiere a la orientación: damos por sentado que existe un punto de referencia -un Norte- absoluto, inamovible, indiscutible, cuya referencia permite situarnos correctamente. La realidad, como suele pasar, es algo más relativa.

